ASPECTOS ÉTICOS DEL PLAGIO ACADÉMICO DE LOS ESTUDIANTES
Los valores existen en cada sociedad y qué función cumplen; es decir, promover la reflexión ética respecto a comportamientos específicos en los alumnos. El plagio como la acción de hacer pasar como nuestros, ideas o textos que pensaron otros, esto nos lleva a que los estudiantes cometen este error de piensen que las ideas “son de todo el mundo” así como una inadecuada y pobre metodología para saber citar.
Un perfil académico y laboral para el siglo XXI no se concibe sin un pleno dominio de la lectoescritura o una segunda lengua, en este sentido, cada época tiene sus propios problemas y sus retos específicos. Fernando Vallejo dice que así es porque “él antes era más joven y había menos ríos convertidos en alcantarillas”, también es cierto que ser indiferentes a problemas tan palpables y comunes como el que tenemos en la actualidad, puede ser una fuente de insatisfacción para los involucrados, sean éstos maestros, alumnos, investigadores o personas comunes.
En Estados Unidos realizaron un estudio en veintitrés facultades, donde los resultados salieron donde, 38% de los estudiantes encuestados reconocieron haber realizado algún tipo de actividad de “copiar y pegar” en la red, ya sea parafraseando, copiando algunas frases o, incluso, párrafos enteros, sin citar nunca la fuente.
Los estudiantes exhiben como núcleo central la inhabilidad en el manejo ético de la información e ignorar la necesidad de la presentación exacta de los hechos y las ideas. El autor o autores de un trabajo, por modesto que éste sea, debemos estar también conscientes de que nuestro papel de alguna manera también compromete a una institución, la deshonestidad académica es una forma de engaño y, sobre todo, una forma de autoengaño, en cierta manera confiamos en que la mayoría de los estudiantes están conscientes de su obligación de aprender además de la necesidad de obtener un título.
Conforme se va analizando la idea y estableciendo los puntos a analizar se puede definir un esquema general en el cual se determine la idea principal y las ideas complementarias que faciliten la estructuración de un desarrollo, esta actividad puede resultar muy difícil para aquellas personas que no han desarrollado lo suficiente la capacidad de expresarse por escrito, o peor aún, que no tienen la posibilidad de acceder a servicios educativos coherente de lo que se quiere expresar.
Es arduo determinar si el alumno está copiando el trabajo de un compañero, si el alumno por su parte se frota las manos porque ha logrado pasar por alumno ejemplar sin ser descubierto pensemos: “peor para él”. Desprenderse de la necesidad de reconocimiento social no es fácil.
Cerezo, H. (2006). Aspectos éticos del plagio académico de los estudiantes universitarios, Recuperado el 1 de abril de 2008 de:
http://www.elementos.buap.mx/num61/htm/31.htm
Los valores existen en cada sociedad y qué función cumplen; es decir, promover la reflexión ética respecto a comportamientos específicos en los alumnos. El plagio como la acción de hacer pasar como nuestros, ideas o textos que pensaron otros, esto nos lleva a que los estudiantes cometen este error de piensen que las ideas “son de todo el mundo” así como una inadecuada y pobre metodología para saber citar.
Un perfil académico y laboral para el siglo XXI no se concibe sin un pleno dominio de la lectoescritura o una segunda lengua, en este sentido, cada época tiene sus propios problemas y sus retos específicos. Fernando Vallejo dice que así es porque “él antes era más joven y había menos ríos convertidos en alcantarillas”, también es cierto que ser indiferentes a problemas tan palpables y comunes como el que tenemos en la actualidad, puede ser una fuente de insatisfacción para los involucrados, sean éstos maestros, alumnos, investigadores o personas comunes.
En Estados Unidos realizaron un estudio en veintitrés facultades, donde los resultados salieron donde, 38% de los estudiantes encuestados reconocieron haber realizado algún tipo de actividad de “copiar y pegar” en la red, ya sea parafraseando, copiando algunas frases o, incluso, párrafos enteros, sin citar nunca la fuente.
Los estudiantes exhiben como núcleo central la inhabilidad en el manejo ético de la información e ignorar la necesidad de la presentación exacta de los hechos y las ideas. El autor o autores de un trabajo, por modesto que éste sea, debemos estar también conscientes de que nuestro papel de alguna manera también compromete a una institución, la deshonestidad académica es una forma de engaño y, sobre todo, una forma de autoengaño, en cierta manera confiamos en que la mayoría de los estudiantes están conscientes de su obligación de aprender además de la necesidad de obtener un título.
Conforme se va analizando la idea y estableciendo los puntos a analizar se puede definir un esquema general en el cual se determine la idea principal y las ideas complementarias que faciliten la estructuración de un desarrollo, esta actividad puede resultar muy difícil para aquellas personas que no han desarrollado lo suficiente la capacidad de expresarse por escrito, o peor aún, que no tienen la posibilidad de acceder a servicios educativos coherente de lo que se quiere expresar.
Es arduo determinar si el alumno está copiando el trabajo de un compañero, si el alumno por su parte se frota las manos porque ha logrado pasar por alumno ejemplar sin ser descubierto pensemos: “peor para él”. Desprenderse de la necesidad de reconocimiento social no es fácil.
Cerezo, H. (2006). Aspectos éticos del plagio académico de los estudiantes universitarios, Recuperado el 1 de abril de 2008 de:
http://www.elementos.buap.mx/num61/htm/31.htm
ESTE VIDEO ES UNA INVESTIGACIÓN DE PLAGIOS EN LA UNIVERSIDAD POR INTERNET.
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